10/27/2021

MOVIMIENTO SUMAR IZQUIERDA

 




Declaración ante el nuevo curso político

El otoño de 2021 representa en esta ocasión mucho más que el inicio de un nuevo curso político. Desde el Movimiento Sumar Izquierda queremos hacer pública una valoración esencialmente ideológica, de acuerdo con nuestros fines, sobre el período que se inicia y los importantes acontecimientos que son previsibles.

En primer lugar, el contexto internacional ha cambiado sustancialmente en las últimas semanas con la salida de las tropas de Estados Unidos y del resto de la OTAN de Afganistán. Nos encontramos ante la imposibilidad de la potencia estadounidense de asegurar el orden neoliberal como garante hegemónico de ese orden, al menos por medios militares, lo que ya ha “despertado” en la UE la necesidad de crear un Ejército propio. Naturalmente, Estados Unidos no va a renunciar fácilmente a las ventajas de su política imperialista que previsiblemente será ejecutada por otros medios. Biden ha subrayado la renuncia a cambiar los gobiernos de otros países, pero, evidentemente, eso no excluirá el intento de cambiar sus políticas. Esto implica el reforzamiento de un mundo multipolar, la agudización de las contradicciones con otras potencias capitalistas (la UE, con Alemania -que previsiblemente cambiará su Gobierno este otoño- y Francia, principalmente; Rusia, Turquía, entre otros) y el enfrentamiento estratégico con China.

Para el Movimiento Sumar Izquierda este es un hecho fundamental llamado a tener una gran influencia en el contexto internacional. Sólo quienes presten la máxima atención a este proceso y valoren correctamente sus consecuencias estarán en condiciones de plantear una práctica política de avance social y democrático en los próximos meses.

Junto a ello nos encontramos con otros hechos cuya realidad ya conocíamos, pero que aún no han sido abordados con profundidad:

La pandemia está concluyendo en España su quinta ola de contagios mostrando que el capitalismo es ya incapaz de gestionar una salida razonablemente satisfactoria desde el punto de vista de la salud humana para un problema tan grave como este. El llamado “libre mercado” no da soluciones, al contrario, niega las vacunas a la gran mayoría de la población mundial en busca de los beneficios para las empresas farmacéuticas. Pero, lo que es más grave si cabe, las grandes empresas del sector sanitario y los políticos que las sirven aprovechan para debilitar cuanto puede los sistemas públicos de salud.

En España, junto al éxito innegable de la campaña de vacunación, se ha agravado el deterioro de la asistencia primaria, pese a los importantes recursos puestos sobre la mesa por el Gobierno, cuyo mal uso no ha recibido ningún reproche político ni parlamentario. Junto a ello, la enorme mortalidad en las residencias de personas mayores, cuestiona a fondo el modelo existente que deberá ser mucho menos residencial y denuncia los sistemas de gestión meramente dirigidos al beneficio.

La izquierda en el Gobierno ha sido incapaz de hacer frente a esta operación y de mantener una información rigurosa y clarificada. A la par, se prioriza una mal llamada co-gobernanza, que no lo es. Es preciso dar una batalla ideológica, política e incluso legal para señalar a los responsables de estas operaciones y para reforzar el servicio público.

Como consecuencia de la crisis económica generada por la pandemia, la UE decidió cambiar los criterios con los que abordó la crisis del 2008 y aprobar importantes recursos económicos para intentar superar la actual. En el caso de España se tratará de 69.500 millones de transferencias directas, cantidad que se podrá ampliar hasta más de 140.000 millones en créditos. Hasta ahora sólo han llegado 9.000 millones en transferencias.

Los programas susceptibles de recibir estos fondos que han sido definidos por el Gobierno, sin que se tenga una información del papel jugado por los ministros de UP, responden a criterios poco útiles para el necesario cambio cualitativo de modelo productivo y para la transformación del sistema de relaciones laborales en favor de los derechos de los trabajadores. Es precisa una visión estratégica de los cambios que implique la transformación de un modelo perverso, basado en el turismo de baja calidad y generador de especulación y corrupción, que es la causa principal del desempleo estructural y los bajos salarios. Es precisa una concepción global de desarrollo sostenible tanto frente a la priorización de criterios territoriales en la inversión como a la preponderancia de discutibles conceptos medio ambientales como el coche eléctrico. La protección medioambiental, la transición energética y la digitalización deben aplicarse bajo el criterio de que los costes sean atribuidos a los propietarios de los medios de producción y no a los trabajadores. Es la única forma de que nadie se quede atrás.

Un ejemplo claro de lo que está en juego es la subida del precio de la electricidad. Es preciso poner coto al dominio oligopólico existente en el mercado (cinco empresas, de ellas tres principales) mediante la creación de una empresa pública. Pero esto será inútil si no se transforma la estructura del mercado ni se incorpora un modelo de gestión pública a la nueva empresa, que además debe liderar el proceso de transición energética. Es preciso denunciar el argumentario del Gobierno, usado en este y otros casos, de que “Bruselas dice” o “Bruselas no permite”. Precisamente lo que ocurre es que el oligopolio controla la producción, la distribución minorista y la comercialización en un modelo de formación de precios extraordinariamente favorable a las empresas, donde las penalizaciones por emitir CO2 se trasladan a los clientes y también los cargos de ayuda a las renovables. Eso hace que este mercado controlado no asigne eficazmente recursos ni impulse ninguna transformación. En definitiva, todo lo contrario del pregonado “libre mercado” y todo lo contrario de lo que se pretende con las penalizaciones por emisiones de CO2.

Un factor importante del cambio del modelo de relaciones laborales ha de ser la jornada de 4 días con 30 horas semanales y sin ninguna pérdida de retribución. Un cambio de esta naturaleza tendrá la misma importancia histórica que la conquista por los trabajadores de la jornada de 8 horas. Consideramos que debe ser una tarea inmediata del llamado “diálogo social”, incluyendo las fases de su aplicación y las ayudas que puedan recibir las pyme en la fase de transición.

Todos los aspectos económicos deben materializarse en el debate sobre los PGE 2022, que han de ser la herramienta política fundamental del próximo período y deben expresar el cumplimiento del Programa del Gobierno de Coalición.

Además, en las últimas semanas se ha repetido la propuesta por parte de Yolanda Díaz, Vicepresidenta del Gobierno, para un amplio acuerdo político a la izquierda del PSOE. Reivindicamos nuestra tradición unitaria, que ha hecho posibles acuerdos con múltiples fuerzas, incluido el PSOE, en diferentes niveles políticos y con diferentes contenidos. Consideramos que, de hecho, esa propuesta significa el cuestionamiento y superación del modelo actual de Unidas Podemos, como valorábamos en un reciente documento de Sumar Izquierda. Fracaso motivado principalmente por un funcionamiento interno basado en el hiper liderazgo personal con escaso equilibrio democrático entre las partes y, muy especialmente, porque haya sido tapadera para un proceso de convergencia y fusión entre dos fuerzas imposible, con lo que se ha limitado la amplitud de las alianzas posibles y dañado severamente las posibilidades de futuros acuerdos.

Coincidimos en la necesidad de iniciar un proceso de entendimiento programático y colaborativo, sin exclusiones apriorísticas, trabajando en favor de la mayor unidad de acción hasta donde esta sea posible, con exquisito cuidado por la participación y aceptación de las bases organizadas y de todas las personas que puedan comprometerse en un proceso de ese tipo. Es decir, es preciso construir acuerdos con una metodología nueva. No nos fijamos en el retrovisor, miramos hacia adelante. Ya hemos comprobado que la unidad no significa absorción, "superación", anexión o fusión, y que así no se suma, se resta.

Este otoño tendrá lugar el trámite parlamentario de las propuestas de Ley conocidas como “propuestas trans”. Como decimos en un reciente documento de Sumar Izquierda, frente a un movimiento feminista de 300 años de historia, con una agenda abolicionista muy concreta (prostitución, pornografía, vientres de alquiler y género), que tiene como objetivo erradicar a escala local y global toda violencia contra las mujeres, y toda desigualdad y discriminación laboral y de cualquier otro tipo, se tiende ahora a defender ciertos postulados de corte regulacionista, neoliberal y de ideología de género, que nada tienen que ver con los postulados de lucha global de la izquierda.

La “autodeterminación del género” conlleva la vulneración de los derechos de las mujeres que ha podido ser históricamente denunciada en base al sexo biológico. El feminismo habla del “borrado” de las mujeres porque se deja de hablar de las violencias que sufren, de su seguridad y necesidades específicas, además de intentar legislar contra su libertad de expresión y sus derechos. Las leyes que favorecen la “libre autodeterminación de género” (ahora llamada identidad de género) y por tanto el borrado de la categoría biológica, producen importantes alteraciones en políticas de igualdad, y dejan a las mujeres aún más desprotegidas frente a la violencia machista y la explotación en diferentes esferas laborales y personales.

Hay que poner fin a esta terrible contradicción en el seno de la izquierda, y exigir que se abra una reflexión profunda y honesta, implicando a todas las partes, para que toda la sociedad opine sobre el momento en el que nos encontramos en relación con estas políticas y su implicación en el feminismo y resto de luchas sociales.

El posmodernismo y las políticas neoliberales no son abolicionistas, ni forman parte de nuestra esencia y lucha. No se puede llamar feminismo a lo que no lo es (a lo que perjudica a las mujeres y a las niñas), y de nuevo, como sucede con las opresiones, se está desdibujando el término con el mismo propósito: blanquear las políticas neoliberales que han entrado en algunas formaciones de izquierdas.

Con estas reflexiones que responden exclusivamente a algunos de los problemas centrales con los que se inicia esta verdadera nueva fase de la política española esperamos ser útiles a cuantos se identifican con una izquierda alternativa. No pretendemos definir propuestas políticas, sino aportar unas modestas “guías para la acción” que permitan prácticas más coherentes en partidos, movimientos, colectivos y organizaciones sociales de la izquierda.

Movimiento Sumar Izquierda, septiembre de 2021