5/18/2021

PALESTINA

 



78 años de apartheid y desolación



Joaquín Iborra Ortega
Presidente de AEPPPA

La causa básica del conflicto entre Israel y Palestina es la ocupación y expolio sistemático de tierras y viviendas palestinas en un nuevo apartheid heredado del siglo XX. Es un conflicto que ya dura casi 80 años y que tuvo su origen en 1948 con la constitución del Estado de Israel con el apoyo de EEUU y una Europa que había permitido el Holocausto.

Desde esa fecha de 1948 ¿Qué sucede en Palestina? Hay una ocupación militar por parte de Israel, que coloniza los territorios palestinos construyendo colonias, expulsando, robando y derribando las casas de los palestinos. Y sobre los territorios que aún no ha ocupado hay un sistemático bloqueo económico a través de puestos de control de las fronteras por parte de Israel con Cisjordania y Gaza.

Alrededor de Cisjordania hay un muro de hormigón y alambre de espino de más de 700 km de extensión y 6 a 8 metros de altura mediante el cual Israel encierra y controla los movimientos de toda la población palestina a través de puntos de control que abre y cierra en función de sus intereses.

Por poner unos ejemplos, el hospital comarcal de Jenín en Cisjordania, recibe solo suministros y materiales médicos siempre y cuando se lo permiten las autoridades israelíes. Otro ejemplo es la entrada en los territorios palestinos de las vacunas contra el Covid-19, mientras la mayoría de la población judía ya está vacunada, las autoridades de Israel dejan pasar las vacunas con cuentagotas a Cisjordania y se las niegan a Gaza.

El enésimo conflicto, que hoy ocupa las portadas de los medios de comunicación, se inicia cuando ocho familias de palestinas residentes en el barrio de Sheij Jarrá, en pleno centro del barrio viejo de Jerusalén y cerca de la Explanada de las Mezquitas, son desahuciadas de sus casas para entregarlas a colonos judíos.

Dichas familias llevan viviendo legalmente allí desde los años cincuenta, cuando la jurisdicción correspondía a Jordania, que aún hoy administra la Explanada de las Mezquitas.

De las ocho familias, cuatro están en "riesgo inminente", y ha sido la propia ONU quien pidió el cese de los desahucios a las autoridades de Israel.

Estos desahucios provocaron manifestaciones de apoyo a las familias que fueron represaliadas por policía y ejército de una manera brutal, incluso dentro de las Mezquitas después del rezo del viernes.

Por si fuera poco, un mes antes y coincidiendo con el inicio del Ramadan, las autoridades israelíes cerraron la Explanada de las Mezquitas y autorizaron una manifestación de ortodoxos judíos en la misma.

Los choques callejeros derivaron en enfrentamiento en los puestos de control de Israel en Cisjordania y la muerte de dos milicianos palestinos.

Es en este momento cuando los milicianos de Hamas empiezan a lanzar sus rudimentarios cohetes sobre el territorio israelí.

En todo este proceso, la Autoridad Palestina solo ha protestado y poco más, lo que está produciendo una mayor desafección hacia el gobierno moderado y poco o nada democrático de Al Fatah que encabeza Mahmud Abás. Desde 2006 no se convocan elecciones en todo el territorio palestino y en estas el partido más votado fue Hamás, una victoria pírrica que no fue reconocida por la Autoridad Palestina, ni por gran parte de la comunidad internacional.

No habrá solución militar, hoy, como en las anteriores explosiones del conflicto en Palestina, sólo la presión internacional puede parar la matanza de palestinos gazatíes.

La superioridad del ejército de Israel es abrumadora y Hamas y Palestina se encuentran cada vez más aislados.

La contraofensiva diplomática de la última etapa del gobierno de Trump consiguió que varios países del Golfo Pérsico y Marruecos reconocieran al el Estado de Israel y minó, aún más, los pocos apoyos internacionales a la causa Palestina.

Con las espaldas cubiertas por sus nuevos socios en el Golfo Pérsico y con la autorización de la nueva administración, Biden y ante la imposibilidad de formar un gobierno e incluso de terminar en la cárcel, Netanyahu, ha optado por la misma solución que lleva aplicando Israel estos casi 80 años de conflicto, atacar de forma desproporcionada, con aviación y artillería, a las poblaciones palestinas. Ya han matando a más de 250 personas, incluido un tercio de niños. El objetivo último es el terror, aplastar las infraestructuras de Hamás y de paso las propias infraestructuras, escuelas, hospitales… de una Gaza encerrada y con unos de los mayores índices de concentración de población del mundo.

Así el secretario general de la ONU, se limitará a censurar la vulneración del derecho internacional con los bombardeos sobre poblaciones civiles, y a reclamará un alto el fuego inmediato, que EEUU, como siempre, vetará en el Consejo de Seguridad; y mientras tanto, también, otras vez, en la UE quedará clara su impotencia y su falta de pulso internacional.

Como consecuencia Netanyahu se erige en el gran patriota y distrae la atención que estaba centrada en la crisis institucional, parlamentaria y en la corrupción personal, a la vez que machaca a Hamás y a los palestinos.

Hamás se refuerza frente al posibilismo de Al Fatah encabezado por Mahmud Abás, y el conflicto puede internacionalizarse con la intervención de Irán con el apoyo de China que busca una posición de fuerza en la zona de Oriente Medio.

Y, de nuevo, es el pueblo palestino el que va a sufrir las consecuencias de una partida de ajedrez en donde los peones sacrificados siempre están en sus filas.