4/26/2021

TEMAS PARA DEBATE: VOX (2).

 

¿Qué es lo que la extrema derecha susurra al oído?


Jordi S. Vicente i Alonso

Lo que se susurra al oído del votante de origen obrero para que vote a la extrema derecha, le convence y lo convierte, también, en una correa de trasmisión de sus mensajes.

Le susurra la falacia de que volverán los tiempos pasados cuando se tenía un trabajo para toda la vida como en los años con el Dictador donde todo el mundo trabajaba.

Son aquellos trabajadores y pequeños empresarios, estos más que empresarios eran trabajadores algo emprendedores con una carga de trabajo superior obligándolo a contratar otros trabajadores en una relación más paternal que laboral de ley pues ambas partes desconocen los conocimientos básicos de los derechos laborales conseguidos: contratación laboral, nomenclator de categorías etc. dejando eso al gestor foráneo a la actividad económica de su sector. O los “empresarios” de segunda generación hij@s de los “pequeños empresarios” que siempre han vivido de las prebendas de la empresa del padre.
Estamos delante de la generación sucesora de los años de la época económica de los años 50 y 60 del siglo XX donde se sustituyó la exportación de mano de obra - “Pepe vente a Alemania”- a las economías europeas como la alemana y francesa para ser la mano de obra barata con condiciones laborales inferiores a la de esos países siendo la fábrica europea de productos y servicios de poco valor añadido.

Así hasta los años 80 con la caída del Muro de Berlín que se fue desplazando paulatinamente este tipo de fabricación hacia los países liberados “de las garras de la URSS” eliminado un posible competidor yugoslavo con su modelo de autogestión, hasta la eclosión del Extremo Oriente.

Estamos hablando de millones de ex trabajadores, se pusieron a trabajar a los 14 años, acabada la EGB sin pasar por la formación profesional que la ley de educación de 1970 que la sacrificó y solo estaba para los que no obtuvieron el certificado de escolaridad o como almacén de jóvenes hasta que encontraran trabajo, obligando al resto hacia el BUP cuyo proyecto curricular dirigido hacia la Universidad y que muchos estudiantes abandonaban a los dos años.

Personas que solían entrar a trabajar en la misma empresa del padre. Si era mujer hasta tener el primer hijo. Era trabajo divido en dos partes: la que cubría un contrato simple sin preocuparse de la categoría, ni de salario adaptado al horario legal que gracias a presiones y en su momento se fue reduciendo; la otra en B o en “negro”.

Así, se entraba a trabajar a los 14, allí se encontraba la pareja para toda la vida, se pagaba la casa, se pagaba las futuras carreras universitarias si el hijo a la hija iba bien en los estudios y si no se ponía a trabajar en la misma empresa. Se podía comprar el coche e incluso se podían permitir una segunda residencia en la costa para el verano, donde se desplazaban la familia en verano y las pocas semanas de vacaciones.

Así se desarrollaba la vida cotidiana mientras por unas condiciones marcadas para nuestra entrada en Europa, se empezó a desmantelar la industria siderúrgica, la minería etc., toda aquella gran industria que pudiera competir con la norte de Europa pues España estaba destinada a ser una tierra de servicios donde los jubilados de Europa del Norte vendrían a disfrutar de su buena pensión.

El lema en los años 90 que transmitía los responsables económicos autonómicos, sean del PP como del PSOE, era dar la bienvenida a este maná, pues el mantra era: ”nosotros les construiremos sus residencias, les vestiremos a ellos y sus casas, les venderos los alimentos y seremos su geriátrico”. Y eso nos dará el pleno empleo, sin decir que será empleo de salarios “low cost” y declarando construible todo el espacio sea donde sea con buenas vistas al mar o buen acceso al campo de golf.

Con el dinero europeo se financió las autovías para que cómodamente puedan venir los europeos o desplazar los alimentos producidos a gran escala vaciando acuíferos en el sudeste ibérico o “megagranjas” que contaminan todo el medio natural que las rodea. Cumbres del interior sin estar a la vista del turista de sol y playa con grandes parques eólicos para producir energía de etiqueta limpia, que previamente ha sido quemada para poder construirlos. Dinero que circulaba, lubricaba la centenaria estructura de corrupción local, provincial, autonómica y estatal: “Typical Spanish”.

Era tiempos que combinaba tiempos de bonanzas y crisis temporales. De vez en cuando se hacía alguna huelga que duraba uno o dos días y todo volvía a la normalidad, autentico “principio de Lampedusa”.

En el 2001 con la entrada de China fue el inicio de la decadencia y el inicio del abono de la semilla que ahora es planta robusta. Desde las instituciones financieras se animaba a las pequeñas empresas a implantarse en China y Extremo Oriente. A medida que se iba produciendo el cambio generacional en las propiedades de las pequeñas empresas familiares, iban trasladando la producción al extremo oriente manteniendo la cartera de clientes conseguida por su antecesor y la plantilla que iba reduciéndose paulatinamente por jubilación, mínima pues lo cotizado era mínimo y porque aún se mantenía una ley laboral que hacía algo más caro el despido por ERE, que fue liquidado en las dos últimas reformas laborales.

Nuestra economía iba dopada por la burbuja inmobiliaria. Circulaba el dinero y todo era “Champions”

Con la crisis del 2008, exploto la fantasía en que se vivía.

Nunca fuimos una economía orientada hacia la producción de productos de valor añadido. Este tipo de economía necesita una financiación barata a largo plazo y no subvenciones de corto plazo y de llegada lenta. Se necesita una mano de obra cualificada técnica nacida de la formación profesional polivalente y solvente que se adapte a la nueva revolución industrial basada en la automatización y no en grados universitarios; son una inversión de muchos años para acabar ocupando puestos de trabajos que con una formación profesional que forme trabajadores y no empresarios como hace la actual con una FOL orientada para ser autónomos.

Para rematar, gracias a la presión de las grandes distribuidoras alimentarias europeas establecen acuerdos con terceros países para la importación de vegetales y frutas a Europa sin aranceles y lo más grave, sin respecto a las propias condiciones fitosanitarias de obligado cumplimiento para los agricultores europeos.

Con la nueva realidad provocada por la crisis del 2008 quedó desnudo del traje de lentejuelas que había vestido nuestra economía.

Una economía basada en rentistas que intentan vivir alquilando a precios desorbitados la magra propiedad que disponen en competencia con grandes inversores especuladores que han adquirido gran cantidad de propiedades inmobiliarias de los bancos y de la política de “amiguetes”. Ex trabajadores que les ha pillado entre 58 a 63 años con 30 y pico años cotizados por haberse puesto a trabajar a los 14, sin aptitud de renovarse y sin posibilidad de recolocación. Pequeños empresarios sin empresa pues sus sueños de vivir del cuento haciendo de comerciales gracias a la cartera de clientes creada por sus antecesores siendo puenteados por las empresas de Extremo Oriente a las que derivó su producción. Universitarios descolocados, hijos de ex trabajadores que, bien han de salir del país o malvivir en el sector servicios ajeno a su formación compitiendo con inmigrantes pues la única salida para quedarse en este país y desarrollar para lo que ha estudiado es la Administración Pública que la tiene cerrada pues entran antes hijos de funcionario y allegados o por meterse en los partidos de izquierda.

A su oído le susurra que aquellos tiempos mejores volverán pues por culpa de la izquierda, los sindicatos de clase, tecnócratas europeos, en definitiva, la democracia les ha robado su proyecto vital.

Y la izquierda desnortada y burocratizada, compitiendo entre ella para ver quién es la más pura y marxista. Como en la Alemania de 1932, entre socialistas y comunistas.

Ontinyent Mayo 2021