10/19/2020

LA IZQUIERDA NECESARIA. DOCUMENTO ALTERNATIVO PARA LA XII ASAMBLEA DE IU

Grupo de afiliadas y afiliados críticos de Izquierda Unida 

 

Por el interés que tiene este documento para el conjunto de las personas que se consideran de izquierdas, más allá de la afiliación concreta que tengan y aunque no estén afiliadas a ninguna fuerza política, publicamos el Documento Alternativo sometido a debate de la XII Asamblea Federal de IU. Creemos que así contribuimos a la mejor información y al debate político necesario en la izquierda española. Este documento ha sido redactado por un grupo de cuadros y afiliados de base de IU y necesitará ser avalado para poder formar parte del debate formal de la organización. 


Consolidar y reforzar Izquierda Unida como el instrumento fundamental para una alternativa superadora del sistema actual: fortalecer su soberanía, recuperar su autonomía política, impulsar una política unitaria de alianzas. 



La XII Asamblea de Izquierda Unida debe contar con un análisis autocrítico que no sea un relato justificativo ni vacío. La autocrítica no es un recurso formal de marketing político, es una herramienta necesaria para corregir los errores y rectificar lo equivocado. 

Así pretendemos hacerlo en este documento. 

Junto a ello, es preciso valorar todo lo positivo. La vinculación dialéctica entre lo que es necesario corregir y lo que es preciso fortalecer es la vía para el avance. Además, es preciso que ese análisis, para ser fructífero, tenga en cuenta todo lo nuevo que hay en la realidad social sobre la que pretendemos actuar y las exigencias que nos va a plantear. 

Esto implica valorar dos rasgos fundamentales de la realidad que no se han dado antes nunca en la vida de la organización: 

a) La persistencia de una crisis sistémica del capitalismo (que tuvo como fecha convencional de ruptura en 2008), a la que se ha añadido la grave crisis originada por la pandemia, que exigen una alternativa global de país, con un cambio cualitativo de modelo productivo, social y cultural en favor de los intereses de los trabajadores y otros sectores populares y que necesita de claridad ideológica para hacer avanzar en la sociedad la hegemonía alternativa. 

b) La existencia de la posibilidad de utilizar un instrumento que no se tuvo hasta ahora, como es la participación en el Gobierno. 

Fortalecer el funcionamiento de IU como movimiento político y social.

En este aspecto tenemos que ser muy autocríticos. En todas las Asambleas anteriores se ha planteado esta necesidad, pero no hemos sido capaces de avanzar en la definición y concreción de lo que es un movimiento político y social. Eso ha permitido si no pasamos de esa formulación crítica global, se puedan justificar y aplicar alternativas contradictoras con ese objetivo. 

Así, en la anterior Asamblea Federal se establecieron cuotas fijas en los órganos de dirección para los Partidos políticos y las corrientes; los Partidos reforzaron su disciplina interna y de voto en relación con las propuestas y los órganos de IU; en consecuencia, la afiliación sin militancia en una fuerza política tuvo más dificultades para participar. El carácter de movimiento social quedó más limitado. Esta medida que ha de ser mantenida porque responde a la soberanía de los Partidos integrantes no puede aplicarse de forma meramente administrativa, como se ha hecho. La garantía del reforzamiento de la pata social de IU ha de venir de la mejora de los métodos de trabajo que permita una participación real de toda la afiliación en la conformación de las decisiones. 

Participación

Uno de los métodos de trabajo a mejorar en general y también con esta finalidad es el incremento del debate político y la limitación de los métodos telemáticos de votación al mínimo imprescindible. Es cierto que el confinamiento y las restricciones en las reuniones públicas ha hecho necesario tomar medidas de ese tipo, pero el referéndum y la votación telemática son meros sistemas de ratificación de medidas ya tomadas. El método de debate presencial que se concreta en propuestas, alternativas y síntesis superadora sigue siendo el método más serio, democrático y científico para la toma de decisiones acertadas y preservadoras de la unidad. 

En los últimos años se ha prescindido del debate en las asambleas de base de IU y en muchos de sus órganos, lo que ha producido un distanciamiento de la realidad social. Se ha evitado la discusión de diferentes posiciones y su síntesis. Sin participación y debate no hay acierto ni queda futuro parala organización.

  

Es fundamental confirmar y reforzar el concepto de mujer y oponerse de forma decidida al borrado de la mujer.


Otro hecho significativo ha sido la escasa participación de la afiliación en la toma de importantes decisiones: las listas electorales, muchas veces impuestas por otras formaciones, generando candidaturas separadas del territorio. Las formas de participación en Unidas Podemos ha ido en sentido contrario a promover la participación y la actividad de la afiliación. 

Movimientos sociales

El desarrollo del trabajo de IU en los movimientos sociales requiere un análisis concreto de cada uno de ellos. Las diferencias son muy importantes y no es lo mismo el sindicalismo de clase que el movimiento memorialista, por ejemplo; la economía social, el laicismo o los movimientos republicanos. Este análisis no se ha hecho con rigor, si bien el trabajo y la experiencia acumulada de nuestra afiliación es muy amplia. 

En los movimientos con una consolidación y fortaleza organizativa considerables, como el sindicalismo de clase, la presencia en IU de personas con diferente afiliación sindical, aunque predomine la pertenencia a CC.OO., condiciona el modelo de debate. Además, los sindicatos hace mucho tiempo que rechazaron ser “correa de transmisión” de nadie. En otros movimientos, como las organizaciones LGTBI, muy ideologizadas, hemos tenido problemas muy serios que terminaron con la expulsión del Partido Feminista, que hay que recuperar. 

Sin negar los derechos justos a ninguna expresión de comportamiento afectivo, es fundamental confirmar y reforzar el concepto de mujer y oponerse de forma decidida al borrado de la mujer. Esa es la base de la mayor parte de sus luchas y muy especialmente contra la violencia machista y por los derechos políticos, laborales, sociales y culturales, que están asentados en el reconocimiento y la igualdad. 



En todo caso, para IU es necesario y debe ser una tarea que impulse la dirección en el próximo periodo, un análisis pormenorizado de cada movimiento, incluidos aquellos que están surgiendo como respuesta ciudadana a las crisis y a los intentos de la derecha económica y social de recomponer su papel dominante. Este análisis debe ser protagonizado en primer lugar por las personas que trabajan en cada movimiento. 

Áreas de elaboración y redes de activistas 

Todo ello está relacionado con la aparición de las llamadas redes de activistas como alternativa de funcionamiento a las áreas, aunque estas se mantengan. Es cierto que el funcionamiento de las áreas no ha estado exento de problemas, fundamentalmente ligados a su intervención en los acuerdos políticos, pero no es menos cierto que las áreas han permitido la participación creadora de muchas personas que han enriquecido las posiciones de IU. Muchas personas independientes han encontrado en ellas una vinculación con IU satisfactoria y útil. El problema está en que no se ha sabido establecer bien su papel y su influencia en la decisión política. 

No es posible dejar de ver que áreas de elaboración y activismo son cosas muy diferentes y por tanto hay que ser cuidadosos con los problemas que se plantean en cada caso, algunos de los cuales hemos visto en el último periodo. 

Las áreas deben ser la estructura interna (para la afiliación y simpatizantes) donde se reflexione a la luz de nuestro programa y proyecto político, para actuar públicamente con una argumentación bien fundamentada. 

Las redes de activistas deben cuidar de que su acción no se transforme en formas de intervención en los movimientos sociales que no se correspondan con los métodos de trabajo y dirección de cada uno de ellos. Ambas cosas exigen tanto elaboración como actividad política y, por tanto, no son contradictorias. 

Izquierda Unida debe priorizar el trabajo con quienes tienen un compromiso organizado en los movimientos sociales. Organizado no quiere decir que se ocupen puestos en sus estructuras, sino que es un compromiso estable y continuado. En los movimientos sociales hay que estar, lo mismo que en el conflicto. Si sólo se les visita, la actitud debe ser otra: la solidaridad, la difusión de sus luchas, la generalización del conflicto, etc. En la actual situación no existen las condiciones para que personas que no sean de la empresa, del sector o del sindicato participen en una asamblea para convocar una huelga. Y este ejemplo se puede extender a todos los movimientos. No estamos en condiciones pre revolucionarias. 

En la actualidad han surgido movimientos sociales como las setas; en las distintas cadenas de televisión se entrevista cada día a portavoces de decenas de organizaciones diferentes relacionadas con la salud; de sector, de especialidad, sindicatos franja, incluso de sector de hospital, pero muy pocas veces a los portavoces de salud de CC.OO. o de UGT, ni siquiera mucho al CSIF; tampoco a la marea blanca. La TV se ha transformado en un instrumento (habría que decir irónicamente leninista) de movilización y organización al servicio de los intereses de sus propietarios, pero también de ningunea miento. 
  
Algo semejante ocurre con el movimiento de pensionistas. Comisiones Obreras tiene más de 40.000 afiliados y afiliadas que son pensionistas. Nadie recuerda que algún medio haya recogido sus posiciones, no lo han hecho. Pero hay cientos de organizaciones de pensionistas, algunas de ellas de bloque de viviendas. Estas si tienen protagonismo mediático. Todas ellas son respetables y participan en importantes movilizaciones (como ejemplo, las influidas por los sindicatos nacionalistas vascos), aunque a veces con objetivos reivindicativos que desconocen lo que es un sistema público de pensiones como el español, que hay que defender. IU ya mantuvo en su día una posición crítica con relación a la reforma del sistema de pensiones que aceptaron CC.OO. y UGT, y supo explicarla públicamente sin lesionar las relaciones con el sindicato. 

Contraponer áreas de elaboración y redes de activistas sería un error. No puede haber elaboración política y programática sin experiencia en la realidad de la lucha social y no puede desarrollarse la movilización social sin un soporte teórico. Por tanto, la salida organizativa acorde con nuestra experiencia y nuestros métodos de trabajo es el impulso de espacios comunes de acción y propuesta, que se vinculan en el trabajo cotidiano de forma dialéctica. Hay que recordar que las áreas fueron una gran aportación con peso creciente desde la II Asamblea Federal y las aportaciones de Julio Anguita. Proponemos una elaboración más acabada. Espacios de acción y propuesta que han de ser flexibles, pegados a las necesidades de cada momento, capaces de responder en cada momento en función de lo que la realidad social demanda. Momentos que unas veces exigirán más acción, como en una huelga, y otros que exigirán más elaboración como construir la síntesis de las propuestas de cada sector social. 

El movimiento político y social camina en la realidad social con dos piernas 

El movimiento político y social no es una mera coordinadora de activistas. Este documento se posiciona claramente frente a esa posición. El proyecto que se vincula a esa idea conlleva la desaparición política de IU. No es precisa una desaparición jurídica que se resuelva en una Asamblea de disolución, la creación de un nuevo sujeto político con otras fuerzas y su registro en el Ministerio del Interior. Ya es sabido que eso no se hace así; la conservación de las siglas es una estrategia útil como mostró lo ocurrido con el PSUC. 

Hasta ahora se utiliza en el relato el concepto con varios significados (polisémico) de “superación”, que puede significar tanto “mejorar”, “sobrepasar los objetivos”, como “dejar atrás” “dejar a un lado”. Es hora ya de que a la afiliación se le hable con claridad, expresando de forma indubitable que se quiere decir. 

En definitiva, exigimos que las ponencias que se debatirán en esta XII Asamblea Federal expliquen dónde y cómo estará Izquierda Unida cuando llegue la convocatoria de la siguiente Asamblea Federal, definan concretamente cuál será su papel y características y la hoja de ruta que proponen para llegar hasta ahí. La afiliación tiene derecho a discutir en esos términos. Nosotros lo organizaremos y lo exigiremos. 

Por nuestra parte, demandamos el respaldo de la XII Asamblea Federal para una concepción que considera que, si la pata social de IU se debilita, nos limitamos a ser un Partido como otro cualquiera, pero si se renuncia a la pata política se liquida Izquierda Unida como fuerza alternativa superadora del sistema. 

Porque la disyuntiva esencial es ésta: Izquierda Unida es la única fuerza institucional y de lucha social que defiende un programa de alternativa y superación del sistema capitalista (aquí también en la acepción de dejar atrás). No hay otra en el ámbito estatal/institucional. La desaparición política de IU significa la desaparición de esa alternativa y abocaría a un proceso de difícil reconstrucción. 

Por tanto, reforzar también la pata política de IU debe ser un resultado concreto de la XII Asamblea Federal. 

Una Izquierda Unida soberana en su práctica política, social e institucional, autónoma en la elaboración, defensa y difusión de sus propuestas, con un aumento significativo de su afiliación, de su implantación territorial y de su presencia institucional. 

IU debe recuperar su soberanía en todos los aspectos de su práctica política, que no puede ser cuestionada por ningún modelo de avance hacia la unidad popular, aunque sólo sea porque eso representaría también la quiebra de esa unidad. Hay que rechazar que bajo el paraguas de unidad popular se encubra un proceso de fusión organizativa con Podemos. No es admisible la transformación de los órganos de dirección en colectivos que son meros ratificadores de decisiones externas a ellos. Además, el modelo que consiste en que los grupos institucionales, parlamentarios u otros, elaboran y deciden la política no se corresponde con la tradición y la metodología de la izquierda alternativa; han sido históricamente propios de las formaciones socialdemócratas. 

Izquierda Unida debe ser y presentarse claramente en la sociedad y ante los medios de comunicación como una fuerza política autónoma que elabora, defiende y difunde sus posiciones políticas, tanto las que integran acuerdos electorales y programas de gobierno, como las que son específicas de IU. Además, la firma de un acuerdo o la participación en un Gobierno son factores cuyo mantenimiento deciden los partidos que son mayoritarios. Es elemental hacer en este sentido pedagogía hacia dentro y hacia fuera para que las decisiones de terceros perjudiquen lo menos posible el proyecto de IU, de forma que siempre se salvaguarde su papel esencial. 

Por tanto, Izquierda Unida debe estar en condiciones de superar con éxito cualquier crisis del Gobierno de coalición, incluso su ruptura. La participación institucional no depende sólo de nosotros. Hay que dotarse de herramientas políticas para tener respuesta y de instrumentos adecuados para nuevas situaciones. 

Finalmente, es necesario aumentar la afiliación y la implantación territorial de IU. El respeto a la apreciación de las condiciones concretas de cada lugar hecha por las organizaciones de ese ámbito para articular la política de alianzas es fundamental, si queremos fortalecer la organización. En este sentido, el municipalismo debe ser una seña de identidad fuerte de las organizaciones de base de IU. En los párrafos posteriores dedicados a las cuestiones organizativas, ampliamos estas ideas. 

Con la finalidad de concretar en este documento de forma unívoca la hoja de ruta para el período de tiempo hasta la siguiente Asamblea Federal de Izquierda Unida, esta de define de la siguiente manera, mandatando a la Coordinadora Federal para: 

No existen condiciones para un proceso de convergencia o confluencia organizativa con Podemos u otra fuerza


a) Garantizar la plena soberanía de Izquierda Unida en todos los aspectos de su práctica política, social e institucional. 

b) Defender en todos los ámbitos la autonomía de Izquierda Unida para proponer, difundir y defender sus propuestas políticas. 

c) Trabajar por una política de alianzas unitaria, que puede incluir acuerdos electorales y de Gobierno, sobre la base de programas políticos pactados desde la soberanía política y orgánica y el equilibrio democrático entre las fuerzas firmantes, y la unidad de acción en la movilización con los movimientos sociales y otras fuerzas, de acuerdo con los objetivos concretos de cada lucha y las circunstancias específicas, con el acuerdo de las organizaciones de IU del ámbito afectado. 

d) Elaborar un Pan de Organización con objetivos concretos de forma que se trabaje eficazmente para duplicar la afiliación y mejorar la implantación territorial en al menos 500 localidades, barrios y sectores en tres años. 

e) Modificar los métodos de las reuniones para que estas sean atractivas para la participación y útiles para el trabajo político y social de la afiliación. Recuperar el método de conclusión con síntesis superadoras de las posiciones expresadas. 

f) Concentrar en el próximo período, sin renunciar a ninguna posición política ni programática, la práctica política de IU en las condiciones de la llamada “nueva realidad” de forma que esta se configure de acuerdo con los intereses de los trabajadores y de los sectores populares que no pueden ser los perdedores de la crisis y mediante un cambio cualitativo de modelo productivo que abra el paso a una auténtica democracia social. 

g) Potenciar la participación y el debate real de la afiliación, abiertos a la sociedad. 

Un nuevo modelo de política de alianzas 

El trabajo unitario desarrollado en estos últimos cuatro años no ha sido ni fructífero ni positivo para nuestra organización ni para la alternativa global que queremos impulsar. 

El electorado no ha reconocido el valor de Unidas Podemos y le ha ido negando el voto de forma creciente. Más aún, en este período fuerzas y personas se han ido desgajando de los integrantes de Unidad Podemos y, en lo que tenemos más responsabilidad, de IU. Unidas Podemos no ha sido un ámbito de unidad sino de dispersión. En nuestro caso, la participación en las consultas a la afiliación es reducida. Estos son hechos incuestionables y cuantificables. 

Pero este análisis autocrítico es estéril si no cuenta con propuestas de rectificación. Es un error decir que Unidas Podemos, que no ha pasado de ser una deficiente coalición electoral es una base sólida para un proceso de unidad popular. Hay que explicar por qué y para qué. 

Porque pasa aquí como en la propuesta de “superación” de IU. El concepto de “unidad popular” es un concepto polisémico, es decir con muchos significados. 

En nuestra tradición histórica y en nuestra práctica reciente (ya la creación de IU fue un modelo de avance hacia la unidad popular), el esfuerzo por la unidad ha sido casi una característica genética. Todos nos sentimos constructores de unidad popular. Pero el modelo consistente en la creación de un nuevo sujeto político resultante de la fusión organizativa con Podemos no es el único modelo existente. Existen múltiples ejemplos en la historia de España y en la experiencia de las fuerzas de izquierda de muchos países. Ni siquiera Podemos se ha pronunciado nunca en favor de ese modelo. El fracaso consiste empeñarse en un tipo de unidad que no ha sido aceptado ni electoral ni políticamente. 

¿Por qué ha ocurrido así? Porque la experiencia demuestra que en los procesos de construcción de unidad popular lo primero que se define y concreta es el objetivo. Después vienen los medios y los partícipes. Así pasó con el Frente Popular y la Junta Democrática, por ejemplo. Así pasa con la unidad de acción con CC.OO. o con el movimiento republicano, por ejemplo; así pasa con los acuerdos de Gobierno en las instituciones. Ahora se propone participes (principalmente IU y Podemos -aunque esta fuerza no ha expresado nunca su posición al respecto-), y medios (convergencia organizativa), pero no hay objetivo estratégico. 

Es que la cuestión central aquí también es que una fusión organizativa se corresponde con un objetivo estratégico, es decir, un proyecto común de transformación que supere el sistema actual. No hay ni en los documentos políticos de Podemos (Vista Alegre I y II) ni en su práctica política ningún proyecto global de esa naturaleza. Más bien lo contrario, si repasamos la hemeroteca. Además, no hay ningún dato de que Podemos quiera eso; esta es la realidad y no se puede confundir el deseo con la realidad. 

El resultado sería un fracaso y, dada la correlación de fuerzas y la actitud conocida de Podemos, el entierro político de la alternativa transformadora global y sistémica de IU. Resulta así mismo irreal, la explicación de quienes defienden la convergencia organizativa en el sentido de que sería fácil conquistar la hegemonía en el nuevo sujeto político. En el mejor de los casos esta puede ser una intención política bienintencionada, pero idealista. Podemos, legítimamente, defiende otros intereses (construye pueblo, no organiza la clase) trabaja con otra concepción global ideológica, utiliza otro método de análisis y se pronuncia militantemente con otro enfoque con relación a las contradicciones de clase. 

Esto no significa que no se puedan establecer con Podemos y con otras fuerzas, formas de unidad. Acuerdos programáticos y de gobiernos tenemos con el PSOE, acuerdos de unidad de acción y colaboración tenemos con el sindicalismo de clase y con muchos movimientos sociales. 

Se pueden establecer coaliciones electorales superando la experiencia de Unidas Podemos y garantizando la soberanía de cada fuerza y el equilibrio democrático de su presencia. 

En concreto y como resumen de síntesis, la XII Asamblea Federal de IU, declara: 

1.- Que no existen condiciones para un proceso de convergencia o confluencia organizativa con Podemos u otra fuerza. Un objetivo de esa naturaleza es un objetivo estratégico que requiere la coincidencia básica sobre un programa global y estratégico de transformación del país, que va más allá de una legislatura, y debe proponerse una democracia social avanzada, donde la explotación, la alienación y la desigualdad sean superadas. Además, requiere la toma de posición expresa y formal de cada fuerza en favor de ese tipo de convergencia. 

2.- Las políticas de alianzas que pueden hacer avanzar formas de unidad popular no deben ser confundidas con la fusión organizativa con otra fuerza. La unidad popular es social y política, plural y democrática; incluye una gran variedad de fuerzas según las condiciones de cada ámbito y de formas, que van desde la confluencia con los sindicatos o las organizaciones sociales para una movilización hasta un acuerdo de coalición electoral o de gobierno. La Unidad popular no es Unidas Podemos, hay más fuerzas políticas y sociales. 


Fortalecer orgánicamente IU 

Junto a los elementos organizativos globales que hemos planteado en los párrafos anteriores, corresponde fortalecer orgánicamente Izquierda Unida en ciertos elementos específicos de su organización: 

Garantizar su autonomía económica. El esfuerzo por reducir la abultada deuda de Izquierda Unida debe continuar siendo una preocupación fundamental del trabajo orgánico. Desde la Comisión presidida por Cayo Lara y los equipos dirigidos por él como Coordinador General tras la IX y la X Asamblea Federal, así como el equipo de dirección de Alberto Garzón tras la Xi Asamblea, se ha hecho un importante trabajo en la reducción de la deuda. Además de esto, y en el futuro, los sistemas de retribución de los asalariados deberán ser mejorados, así como el cumplimiento de la carta financiera por los cargos públicos. La transparencia será una premisa fundamental en este aspecto. 

Reforzar el carácter federal de IU. Propugnar un Estado federal obliga a una cierta coherencia interna. El carácter federal desde el punto de vista de su organización territorial es una seña de identidad de IU. Este carácter federal se fundamenta en la igualdad de derechos y deberes de los afiliados, que conservan el derecho a decidir la estructura jurídica de sus federaciones y de la igualdad de derechos de éstas en el marco federal. El papel de las federaciones debe ser reforzado. 

El concepto de territorialidad debe ir unido a mayor preocupación por el mundo rural y las poblaciones pequeñas, buscando la propuesta organizativa adecuada para una mayor participación y la elaboración de análisis que den respuesta a sus problemas específicos. 

Avanzar en la pluralidad de la organización. Este es un aspecto clave para el fortalecimiento de Izquierda Unida, que sobre una base programática integra partidos, corrientes y personas independientes con diferentes matices ideológicos. Es necesario aplicar métodos de trabajo que permitan a quienes forman parte de la organización sentirse útiles para su actividad y enriquecerse con las aportaciones de otros y otras. Hay que invertir el proceso de disgregación que se ha acentuado últimamente y recuperar una participación individual mayor de toda la afiliación. Con esas finalidades se aprobará una política tendente a la recuperación de grupos y personas que han dejado de trabajar en IU por diversos motivos. Esta pluralidad debe reflejarse todos los órganos de dirección, incluida la Comisión Colegiada federal. 

Estos aspectos deberán ser adecuadamente regulados en la reforma e los Estatutos con los objetivos que se detallan en esta ponencia. 



Rescatar el futuro.
El pueblo español mira una estrella