10/03/2020

La división de la izquierda es su debilidad


Lidia Falcón 

Una oposición eficaz de la izquierda marxista coherente y organizada, obliga a plantearse la necesidad de convencer a los miles de militantes, muy esforzados y profundamente convencidos, de que la lucha contra el Capital es prioritaria, de que esta atomización es letal para nuestros objetivos. 



E
l abogado de Podemos, José Manuel Calvente, ha tenido la insólita conducta de denunciar a esa formación política, acusando a sus dirigentes de haber cometido varios delitos económicos basándose en los datos y la experiencia adquirida durante los años que estuvo encargado de su defensa. Ciertamente estoy desconcertada. Me habían enseñado que las informaciones obtenidas de un cliente en el ejercicio de la profesión permanecían secretas siempre, excepto si los interesados daban su autorización. No comprendo cómo el Colegio de Abogados de Madrid no ha abierto expediente contra ese abogado, si es que está colegiado. Es evidente que hay que averiguar al servicio de quién actúa, cuestión esta que será de muy difícil aclaración dado que también los dirigentes de Podemos ocultan, tergiversan y fingen hechos y actuaciones que no desean que se conozcan, porque en realidad le tienen miedo a la verdad, que como decía Antonio Gramsci, es siempre revolucionaria. 

Pero aparte de las cuestiones deontológicas que se plantean con ese proceso, que no son banales, y que espero que surjan en el curso del juicio, la otra reflexión realmente preocupante es la conducta cainita de la izquierda española, actual y anterior. Excepto en el Frente Popular, que se formó no sólo con partidos marxistas sino también liberales pero sí republicanos, creado inteligentemente ante el evidente peligro del fascismo, desde el final de la Guerra Civil las formaciones políticas que defienden la transformación social han llevado a cabo tal cantidad de enfrentamientos y escisiones que relatarlas y analizarlas precisa de todo un tratado. 

A partir de la Transición, en España, se han producido tantas expulsiones y rupturas que han dejado exánime a la izquierda. Desde la salida del PCE de López Garrido y Cristina Almeida, con otros partidarios, para crear el efímero partido de Nueva Izquierda, en un rápido repaso encontramos que la coalición de IU que se formó con el PCE, ya sin Carrillo, incluía al PASOC, Partido de Acción Socialista liderado por Alonso Puerta, al Partido Comunista de los Pueblos de España con Ignacio Gallego, a la Federación Progresista de Ramón Tamames, a Izquierda republicana y al Partido Humanista. En el curso de poco tiempo desaparecieron el PASOC y la Federación Progresista y expulsaron al Partido Humanista. En otro tiempo más se unió a IU otro partido, Izquierda Abierta (IzAb) hasta diciembre de 2018, liderado por Gaspar Llamazares que se escindió del PCE, formado a partir de la corriente interna IU Abierta​ y al que están adheridos Ezker Batua-Berdeak, X Tenerife, Red Verde y Convergencia por Extremadura y que se ha integrado dentro del partido político Actúa

La constitución de Podemos añadió un partido más a este bosque de formaciones políticas de izquierda. Podemos se forma con los restos de los militantes del movimiento 15 M, donde se reunían diversísimas tendencias. Para obtener buenos resultados electorales en varias comunidades donde no tiene afiliación se alió con otras formaciones, creadas anteriormente o improvisadas para la ocasión. El mapa de las coaliciones, encuentros y escisiones que han protagonizado, Comunidad por Comunidad es un rompecabezas. 

Una izquierda multidividida se convierte en irrelevante 


Algunas formaciones utilizan nombres anodinos, como es el caso de Podemos, que no indican la línea ideológica en que se adscriben, táctica esta moderna que parece pretender encubrir su familiaridad con el comunismo. Así, en Galicia, se presentó en 2016 la coalición electoral formada por Anova, Podemos, Esquerda Unida, Equo Galicia (federación gallega de Equo) y Espazo Ecosocialista Galego, junto a diferentes alianzas y agrupaciones ciudadanas que obtuvieron éxito en las elecciones municipales de mayo de 2015 (Marea Atlántica, Compostela Aberta y Ferrol en Común, entre otras). Como parte del acuerdo entre los partidos, apareció en las papeletas con el nombre Podemos-En Marea-ANOVA-EU. A principios de 2019, Podemos, EU y Anova se retiraron de En Marea dando lugar, los dos primeros, a una nueva alianza por separado bajo el nombre de En Común. El grupo parlamentario de En Marea en el Parlamento gallego, con 14 diputados, también se dividió. Los 10 diputados de Podemos, EU y Anova formaron el Grupo Común da Esquerda y los 4 diputados restantes se marcharon al grupo mixto. 

De cara a las elecciones al Parlamento de Galicia de 2020 se presentaron bajo la candidatura Marea Galeguista conformada por Compromiso por Galicia, Partido Galeguista Demócrata y En Marea. Máis Galiza, Acción Galega, Partido Nacionalista Galego-Partido Galeguista (PNG-PG), Unidade Vecinal 26 de abril, Partido Galeguista, Espazo Ecosocialista Galego, Partido Nacionalista Galego-Partido Galeguista (PNG-PG), Esquerda Nacionalista, Espazo Socialista Galego, un sector de Unidade da Esquerda Galega, Alternativa Popular Galega, Coalición Galega: Sectores del Partido Galeguista, Sectores de UCD, Partido Gallego Independiente y Centristas de Orense que conformaron Compromiso por Galicia en 2012 y sus creadores decidieron disolver sus respectivas formaciones para crear una única llamada Compromiso por Galicia. 

En las Elecciones al Parlamento Europeo de 2019 los mismos se presentan dentro de la candidatura Compromiso por Europa en coalición con Compromís, Coalición Caballas, Nueva Canarias, Més per Mallorca, Chunta Aragonesista, Partido Castellano-Tierra Comunera, Coalición por Melilla, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Izquierda Andalucista, Verdes de Europa, sin conseguir escaño. El 26 de septiembre de 2020 se acordó en un Plenario su disolución al considerar «acabada» su etapa y asumió el «agotamiento» del movimiento tras el 12-J, elecciones en las que solo habían logrado el 0,22% de los votos. 

En Catalunya se aliaron Esquerra Unida i Alternativa, Iniciativa per Catalunya Verds y Podem, aunque Podem se desvinculó posteriormente. Cuenta con el apoyo de la Plataforma Guanyem, Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Procés Constituent y Unidos Podemos. Izquierda en Positivo, Actúa, Recortes Cero y DECIDE se presentaron también en las generales de 2019. 

En Andalucía 26 partidos políticos se presentaron a las elecciones del 2 de diciembre de 2018. Descontando los de derechas, a la izquierda del PSOE encontramos Adelante Andalucía-Podemos donde está sumida IU, PACMA el partido animalista, Recortes Cero, Equo Verdes, Izquierda anticapitalista, Unidos y Socialistas y el Partido Socialista de Libre Federación. 

En Madrid para las elecciones autonómicas y municipales se presentaron En Pie –IU junto a Anticapitalistas y en la capital también Bancada Municipalista. Hace seis años, solo Izquierda Unida Comunidad de Madrid (IUCM) fue por libre, lo que supuso la expulsión de esta federación de IU, que se quedó por debajo del umbral del 5% legal para acceder a la Asamblea con un escaño, justo el que permitió a Cristina Cifuentes ser presidenta regional. Cuatro años más tarde las mismas bases de IU que en 2015 se rompieron para ir junto al partido 'morado' votaron a favor de desmarcarse de Podemos, que eligió como candidata a Isabel Serra, una antigua integrante de Anticapitalistas que compitió contra esa corriente, ahora partido, y contra Íñigo Errejón y su hermana Clara Serra, segunda de la formación que crearon rápidamente con el nombre de Más Madrid. 

Si los lectores no están mareados después de haber leído este diccionario de siglas y nombres, alianzas y escisiones, y reflexionan sobre lo que significan, quizá se planteen que esta atomización de las miríadas de grupos, grupitos, asociaciones, organizaciones, partidos, coaliciones, alianzas y plataformas, hunde no sólo en la irrelevancia a la izquierda española sino que muestra una evidente carencia de salud mental en sus dirigentes. 

El Movimiento Feminista padece la misma obsesión por la creación de asociaciones de todos los matices, objetivos y competencias territoriales. No relato aquí los nombres porque, al menos en el Registro oficial, constan más de tres mil. 

El magnífico análisis, publicado en este mismo medio, que realiza José Antonio García Rubio respecto a la alianza de IU y Podemos que puede concluir en la próxima Asamblea Federal de enero con la fusión de las dos organizaciones, nos dirige inevitablemente, a quienes deseamos una oposición de la izquierda marxista coherente y organizada, a plantearnos la necesidad de llevar a cabo una extensa campaña para convencer a los miles de militantes, muy esforzados y profundamente convencidos de que la lucha contra el Capital es prioritaria, de que esta atomización es letal para nuestros objetivos. 

Imagen vía Còrtum
Sería necesario un análisis de las motivaciones que llevan tanto a veteranos dirigentes comunistas, como Gaspar Llamazares, como a advenedizos de organizaciones variopintas de la izquierda marxista, a crear nuevas formaciones políticas en cuanto las divergencias con su partido les enfadan, aunque sólo cuenten con un puñado de seguidores. No se realiza ningún estudio de las condiciones sociales y económicas de los distintos sectores de clase para determinar si realmente es necesario aumentar el censo del Ministerio del Interior ni de qué manera se van a atraer la afección de esos supuestos votantes ni siquiera especulan con las posibilidades de voto que poseen. 

En la mayoría de los casos se trata de hacer públicos y difundir los deseos de los promotores de esas organizaciones sobre cómo construir una sociedad según sus propios planteamientos, aunque sólo sean seis o siete los participantes. El análisis concreto de la realidad concreta que pedía Lenin brilla por su ausencia. Resulta enormemente desconcertante ver la interminable lista de partidos políticos de la izquierda en activo que pugnan unos contra otros en repetidas consultas electorales, gastando los pocos recursos de que disponen, invirtiendo sus energías y tiempo, sin darse cuenta de la esterilidad de su esfuerzo y multidividiendo el voto de la izquierda. 

¿Qué hacer? Sería la pregunta clásica y sacramental en este momento de total imperio del Capital que dispone de los partidos políticos a su servicio con muchos recursos, capaces de engañar a los votantes con los discursos racistas, xenófobos, misóginos, que se han impuesto en el imaginario colectivo de amplios sectores de las clases trabajadoras más desposeídas. ¿Cómo combinar la firmeza ideológica de la lucha de clases, del feminismo radical, de la unidad del Estado, que supone la unidad del proletariado, del internacionalismo, en estos terribles momentos de que el imperialismo está manteniendo más de seis guerras en diversas áreas del mundo, con los medios económicos y humanos de que disponemos?. Pero que, divididos y enfrentados, somos todavía más débiles e inofensivos para nuestros enemigos. 

Es evidente que, como decía Marx, lo peor son los enemigos internos, porque aquellas formaciones que se declaran abiertamente a favor del capitalismo y del liberalismo económico están claramente definidas, pero la situación que se ha planteado, tanto en España como a nivel mundial, con los populismos, de los que el más conspicuo representante aquí hoy es Podemos ha llevado a la más absoluta confusión a los sectores de militantes que depositaron en esa formación todas sus esperanzas. Pero si la izquierda marxista, que estaba hasta ahora representada institucionalmente por Izquierda Unida, se deja arrastrar por el brillo del éxito, que será efímero, de unos resultados electorales que cada vez son más exiguos y de la representación en unos ministerios de papel insignificante cuando no ridículo como ese de Consumo, se destruirá a sí misma. Y entonces será todavía más difícil reconstruir la izquierda desde las ruinas del naufragio. Veamos como ejemplo lo sucedido en Italia, que tuvo el Partido Comunista más fuerte, numeroso e influyente de occidente. 

Quizá este momento de crisis y confusión en que nos ha sumido el último enemigo: el corona virus, con el hundimiento de la economía, el conflicto que mantienen en Cataluña los independentistas, el avance del fascismo, la dificultad de que el gobierno central logre las mayorías necesarias para aprobar los presupuestos y la desafección cada vez mayor de los votantes, cuando el proletariado se hunde en la miseria, la llamada clase media se depaupera, las mujeres sufren las mayores violencias, física, psíquica, económica, desde hace años, y las oligarquías que dominan el país se alzan triunfantes con la total impunidad para explotar a las clases trabajadoras, sirva para que las fuerzas de la izquierda se unan de verdad en un frente común contra sus enemigos principales: el Capital y el Patriarcado que ahora ostentan todo el poder. Nuestra debilidad es su éxito. 

Madrid, 6 de octubre 2020.