9/02/2020

Los presupuestos de España y la OTAN

 

    Lidia Falcón

     Las maniobras conjuntas con la OTAN y la creciente presencia de aviones de la Alianza en las fronteras de Rusia, junto al gasto de más de 12.000 millones de € como costes de la pertenencia de España, cuestionan la integración


Foto de @Txema Acelga

Mientras el gobierno se esfuerza en concretar unos presupuestos para el año que viene que de una vez sustituyan a los que siguen vigentes desde el año 2018, y Pablo Iglesias se desmelena contra Villarejo por el caso Dina, y la ministra de Defensa Margarita Robles pasa revista de cuando en cuando a las tropas para demostrar su autoridad en el Ejército y la palabra democracia no se le cae de la boca a Carmen Calvo, nadie del Ejecutivo nos ha informado, con la necesaria complicidad de los medios de comunicación, que seis aviones de la OTAN sobrevolaron los cielos de los 30 países aliados en un solo día, el 28 de agosto. Y, lo que es más culpable, que en esa insólita operación participaron dos cazas F-18 Hornet del Ejército del Aire español en una misión de «scramble» de entrenamiento para acompañar a los bombarderos estadounidenses B-52 Stratofortress que sobrevolaron nuestro territorio. Que portan armamento nuclear, como aquellos que chocaron en el cielo de nuestro martirizado pueblo Palomares de la provincia de Almería, en 1966, y que ha quedado contaminado para ochenta mil años. 


Esteban Villarejo nos cuenta en ABC que esta maniobra inédita formaba parte del despliegue que el 28 de agosto “hizo EE.UU de seis de estos bombarderos estratégicos que sobrevolaron los cielos de los 30 países de la OTAN (2 aparatos en Canadá y 4 en toda Europa) en una demostración de fuerza aérea sin precedente cercano de la US Air Force.” Ni al Congreso de los Diputados ni a los medios de comunicación se han facilitado imágenes de los dos F-18 españoles acompañando al B-52 de EE.UU al contrario de otros países como Bélgica, Rumanía o Polonia, por ejemplo, que sí dieron cuenta de la participación de sus aeronaves en la maniobra conjunta de todos los países aliados. Más de 80 aviones de los 30 países de la OTAN participaron en el ejercicio conjunto Allied Sky. Tampoco se ha informado desde el Gobierno de coalición PSOE-Podemos o del propio Ministerio de Defensa sobre la participación de España en este ejercicio militar aéreo. 

«La misión aliada tenía como objetivo demostrar una vez más la solidaridad entre países de la OTAN», aseguraron fuentes estadounidenses en un comunicado. Los cuatro B-52 que sobrevolaron los cielos de los países europeos de la OTAN, incluido el español, tienen su base en Fairford (Reino Unido). Allied Sky fue organizado por el Mando Europeo de EE.UU., con sede en Stuttgart (Alemania). 

Hace unos meses escribí cómo desde septiembre a marzo de 2016-2017, la OTAN realizó en el Mediterráneo las maniobras más importantes después de la II Guerra Mundial. Treinta mil efectivos se dieron cita en Gibraltar hasta Murcia durante seis meses. Los barcos, los portaaviones, los submarinos, recorrieron las aguas de este martirizado Mediterráneo, los aviones, los helicópteros, los cazas, lo sobrevolaron, los misiles las surcaron –me estremezco pensando lo que habrán contaminado- y los hombres que los pilotaban trabajaron arduamente durante medio año para demostrarse lo muy poderosos y bien entrenados que están. 

Demostrarse a sí mismos, porque por lo menos en España no se supo de semejantes maniobras y mucho menos de lo que costaron porque para eso se concitaron todos los medios de comunicación, de derecha y de izquierda y de centro, en ocultárnoslo. Algunos esforzados periodistas investigaron por su cuenta y dijeron “sotto voce” que un día de esas maniobras gastaba lo equivalente a un año del presupuesto de Sanidad de España. Pero ni la supuesta izquierda oficial, que hoy gobierna, nos informó de semejante despilfarro, que debe haber dejado el Mediterráneo lleno de chatarra, de petróleo y espero que no sea de residuos nucleares. 

Nuestro gobierno, hoy de izquierda declarada, debe contar con la habitual indiferencia con que el pueblo español acoge ahora la pertenencia de España a la estructura militar de la OTAN, bien distinta disposición de la que tenía en 1986 cuando el referéndum para tomar esa transcendental decisión hizo arder las calles de nuestras ciudades. Los siete millones de españoles y españolas que votamos NO en la consulta no se sabe dónde están, aparte de la natural desaparición de muchos de ellos, ni existen al parecer sucesores de aquellas bravas organizaciones que difundieron en el pueblo la verdad sobre la NATO durante varios años. 

La OTAN es la organización criminal más grande del mundo. Creada por Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y Reino Unido, potencias capitalistas vencedoras de la II Guerra Mundial, en 1949, para enfrentarse a la URSS que era el enemigo común. Así nació una Alianza que vinculaba la defensa de América del Norte con un conjunto de países de Europa Occidental, alegando el derecho inmanente de defensa individual y colectivo ante cualquier ataque armado, que se esperaba inminente, de la URSS. 

No solamente la Unión Soviética no invadió ningún país de la Alianza sino que fueron EEUU, Francia, España y Reino Unido los que invadieron, solos o en comandita, Indochina, Corea, Afganistán, Vietnam, Camboya, Santo Domingo, Granada, Indonesia, Líbano, Libia, Sudán, Yugoslavia, Filipinas, Irak, Somalia y Siria, y participaron, impulsaron, indujeron, organizaron y ejecutaron más de cien golpes de Estado que acabaron con el gobierno elegido democráticamente en Latinoamérica, Medio Oriente, Asia y África. 

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Concluida la Guerra Fría con la desaparición de la URSS, diríase que ya era inútil la Alianza del Atlántico Norte, y mucho menos cuando varios países de la antigua órbita soviética pertenecen a ella. Los países que forman actualmente la OTAN son: Albania, Alemania, Bélgica, Bulgaria, Canadá, República Checa, Croacia, Dinamarca, Estados Unidos, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Montenegro, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal. 

No se sabe, y posiblemente nunca se sepa, cuánto nos cuesta pertenecer a ese especial y único club que se dedica a atizar, organizar y llevar a cabo guerras en los países más desfavorecidos, supervivientes de la colonización europea y dominados ahora por EEUU. Según las informaciones oficiales España dedica el 1% de su PIB a la contribución a la OTAN, cantidad que a Trump le parece absolutamente ridícula y exige que ascienda al 2%. Quizá a la mayoría del pueblo español tampoco le parezca exagerada esa cantidad porque calcula en función de sus ingresos. Pero es bueno saber, en cálculos más exactos, que en 2019 la cifra del PIB fue de 1,244.757 billones de €, y por tanto el 1% son 12.441,757 millones de euros. Y yo ahora pido que se imaginen cuántas escuelas, cuántos hospitales, cuántas residencias de ancianos, cuántas pensiones, cuántos refugios para mujeres maltratadas, se pueden construir y mantener con más de 12.000 millones de €. 

Pero no se puede estar seguro de que esa sea nuestra única contribución económica a la OTAN, porque investigaciones no dependientes del Gobierno creen que muchos otros gastos se camuflan en los presupuestos generales del Estado bajo epígrafes diferentes, sin tener en cuenta las bases americanas aposentadas en nuestro país desde los tiempos de Franco. 

En todo caso, sea cual sea el gasto que nos ocasiona pertenecer a ese exclusiva organización, lo innegable es que somos cómplices de las guerras, las masacres, las invasiones, los genocidios, las violaciones, que la OTAN comete continuamente en casi todo el planeta. Y además aportamos nuestra modesta contribución a los paseos de divertimento de miles de hombres y de cientos de dispositivos militares que de cuando se les ocurren organizar a los que la dirigen. 

Madrid, 6 de septiembre de 2020.