9/01/2020

La ideología de Inés y el Anticristo

 

Lolita Infante 
Foto, CI

Inés Arrimadas lo ha dejado claro una vez más, su disposición está abierta a cualquier negociación o pacto siempre y cuando la ideología no entre a formar parte de la cuestión a tratar. Esto, ya sabemos, es una tramposa característica de los nuevos tiempos y de la nueva política, un anuncio que nos avisa de la existencia de una timba con las cartas marcadas. Lejos del truco no hay trato. 

La ideología es el atávico enemigo, el pecado original, esto es lo que piensa la señora Arrimadas de las políticas sociales, o lo que ella entiende por tales. En realidad la seño de C’s no es en absoluto original, toda la derechona española es así, atestada de anticomunistas y lameculos fabricados en serie. No hay ninguna diferencia entre Arrimadas, Casado y Abascal, a sus cambalaches regionales me remito, tan solo que a Arrimadas le sienta bien el ‘efecto flou’, muy usado para suavizar las durezas del sujeto en los retratos fotográficos. 

También hay “izquierda” infectada de ese virus, y periodistas a cascoporro, o sea, que si nos ponemos serios y trascendentes podríamos llegar a concluir que el rechazo a la ideología es como el miedo al Anticristo, pues comúnmente con este término se ha hecho alusión a los herejes dentro incluso de las propias corrientes cristianas. Así, la prevención al comunismo ilumina las Epístolas mediáticas del capitalismo que nos rodea, en las cuales es empleada para referirse a cualquiera que niega la naturalidad de su existencia suprema, capital. 

La señora Arrimadas, por lo demás, es una creación política que no nos dará sorpresas mayores, sus movimientos están programados dentro del margen de juego previamente homologado y de ahí no se saldrá. Inés -lo digo para quienes sueñan con un vuelco en la cosa madrileña-, es una chica moderada y vacunada contra la ideología. Además, tiene mucho “flou”.