8/28/2020

UE: una respuesta tardía con luces y sombras

Paloma López Bermejo

Ante la pandemia la UE ha planteado un paquete de recuperación, en parte positivo porque se orienta a la inversión (aunque 1/3 sean préstamos), y en parte negativo porque esta sometido a condicionalidad.
No podemos abordar los efectos económicos y sociales de la pandemia sin hacer referencia a las consecuencias de la anterior crisis económica, donde a las carencias estructurales de las políticas públicas en España se sumaron las impuestas por las políticas austericidas. 

Repasando brevemente el impacto de las políticas de austeridad en la situación de las mujeres, se constata, en un estudio realizado en 181 países[i], que el amplio paquete de reformas antisociales que las políticas neoliberales pusieron en marcha tuvieron y tienen una repercusión brutal sobre el conjunto de la sociedad, incrementando la desigualdad, la pobreza y la exclusión. Pero que, en particular, incrementa la situación precaria, subordinada y desigual de las mujeres y, muy importante, refuerza el relato patriarcal que condena a las mujeres al espacio familiar privado y a la economía de los cuidados.

Las consecuencias de la actual pandemia, que ha conllevado el confinamiento para paliar parte de su extensión y un parón de la actividad económica, han ahondado en los efectos anteriores. Las mujeres, nuevamente, nos hemos visto doblemente afectadas fruto de la persistencia de la desigualdad -que no se había corregido- y de la segregación ocupacional que sufrimos. Son casi 9 mujeres de cada 10 las que trabajan en el sector terciario[ii], educación, sanidad, comercio, hostelería, cuidados etc.; pero también en la economía informal y además ha aumentado la carga de trabajo reproductivo. 

Ambas crisis, aunque por diferentes motivos, se caracterizan por tener una marcada dimensión de género. Por eso cualquier política que se adopte para la recuperación debe incluir un potente enfoque de las cuestiones de género. 

Además cualquier recuperación ha de partir de un compromiso conjunto de carácter global, potenciando “el interés colectivo frente al interés de unos pocos”[iii]. Recuperar el sistema multilateral con un liderazgo en asuntos sociales, económicos y ambientales. En este sentido la Organización Internacional del Trabajo (OIT) debe jugar un papel de liderazgo. 

Con relación a cómo abordar la crisis de la COVID-19 de conformidad con las normas internacionales del trabajo, la OIT[iv] ha planteado cuatro pilares fundamentales 

Pilar 1: Estimular la economía y el empleo 
    Una política fiscal activa 
    Una política monetaria flexible 
   Préstamos y ayuda financiera a sectores específicos, incluido el sector de la salud 

Pilar 2: Apoyar a las empresas, los empleos y los ingresos 
    Extender la protección social a toda la sociedad 
    Aplicar medidas de mantenimiento del empleo 
    Ofrecer a las empresas ayuda financiera/fiscal y otros medios de alivio 

Pilar 3: Proteger a los trabajadores en el lugar del trabajo 
    Reforzar las medidas de SST 
    Adaptar las modalidades de trabajo 
    Prevenir la discriminación y la exclusión 
    Permitir el acceso a la sanidad para todos 
    Ampliar el recurso a una licencia remunerada 

Pilar 4: Buscar soluciones mediante el Diálogo Social 
    Fortalecer la capacidad y la resilencia de las organizaciones de empleadores y trabajadores 
    Fortalecer la capacidad de los gobiernos 
  Fortalecer el Dialogo Social, la negociación colectiva y las instituciones y mecanismos de las relaciones laborales 

Así mismo la Unión Europea (UE) ha planteado un paquete de recuperación, en la misma dirección: “Ninguno de estos problemas (los generados por la COVID-19) puede solucionarlo un país por sí solo”[v]. La Comisión ha propuesto un instrumento de recuperación (Next Generation EU) con una dotación de 750.000 millones de euros, que se añade al presupuesto de la UE (1,074 billones) que ha quedado por debajo de la propuesta inicial (1,1 billones) realizada por el Presidente del Consejo.

La pandemia ha puesto de relieve la importancia del factor trabajo 

Este instrumento tiene luces y sombras, en la parte positiva destaca que la mayor parte es para ayudas directas a la inversión (una tercera parte va destinada a préstamos), la reconversión de algunos sectores y los sistemas sanitarios. Se establece una emisión de deuda conjunta a 30 años. Se crean nuevos impuestos comunitarios -digital, carbono y mínimos impositivos a las grandes empresas- que puede suponer el inicio del fin a uno de los grandes tabús dentro de la Unión Europea, por parte de los Estados Miembros, como es la ausencia de una política fiscal conjunta. Además el reparto de los fondos se hará de forma solidaria entre los países en base a diferentes criterios, entre otros, la mayor pérdida de empleo. 

En la parte negativa, los fondos están sujetos a la condicionalidad, con compromisos de reformas estructurales recomendadas a través del denominado Semestre Europeo -donde se incluyen los Planes de Nacionales de Reformas- y el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. No se activará hasta mediados del año 2021 y está sujeto a la negociación con los países que, no siendo euroescépticos, son un contrapeso a las ideas de mayor integración europea y que anteponen la ortodoxia económica en su propio beneficio. Estos países, mal llamados “frugales”[vi] son los responsables del recorte del Marco Financiero Multianual (MMF, en sus siglas en ingles), es decir del presupuesto de la UE, que va a afectar a programas imprescindibles en este momento como son educación e innovación. 

Si algo se ha puesto de relieve con la pandemia es la importancia del factor trabajo, ahora sería imprescindible tratar de generar una mayor conciencia sobre la importancia del mismo, un trabajo con derechos y garantías, como el elemento articulador de la sociedad. En este sentido, habrá que estar pendientes de las reformas estructurales que se planteen y cómo van a traducirse en las legislaciones nacionales. Por dejar un margen de cierto optimismo, avances como, el seguro complementario de desempleo y el refuerzo del dialogo social, pueden impulsar el Pilar Europeo de Derechos Sociales. Habrá que esperar a ver cuál es el alcance real de estas medidas. 

En cualquier caso, siendo cierto que la UE ha abordado esta crisis de forma diferente a la crisis económica del 2008, no es menos cierto que han tenido que ser los Estados miembros quienes han tenido que anticipar sus decisiones, tanto sanitarias como económicas, sin esperar a la respuesta y a las medidas de la UE. 

En el caso de España, hemos asistido a un breve conato de Pacto de Estado, que se ha visto reducido a una Comisión Parlamentaria de escasa por no decir nula incidencia. Frente a la falta de “entendimiento” en el ámbito de la política, por el interés partidista de la derecha y extrema derecha, ha sido en el marco del Dialogo Social Tripartito -Gobierno, sindicatos, patronal- donde se han adoptado medidas para el mantenimiento del empleo y la recuperación económica y social. 

Los interlocutores sociales han dado una amplia muestra de compromiso y corresponsabilidad, han preservado el empleo a través del teletrabajo y suspensiones temporales de empleo (ERTE), han establecido ayudas a autónomos, para trabajadores y trabajadoras fijos discontinuos, subsidio excepcional por desempleo para contratos temporales, etc., pero lo que me parece más relevante han sido el establecimiento de medidas con un importante componente de género, como son las ayudas a empleadas de hogar y el Ingreso Mínimo Vital que aun teniendo un escaso impacto –al menos de momento- establece una dirección que habrá que desarrollar, ampliando recursos y facilitando el acceso. 

Si además se atendiera a las propuestas realizadas desde los sindicatos y organizaciones feministas ante la COVID-19[vii], podríamos empezar a pensar que en la “nueva normalidad” las mujeres habrán dado un paso importante en el camino de la igualdad. 

Nota: este trabajo se fundamenta en otro escrito previamente para CC.OO.

[i] Ortiz, I.; Cummins, M. (2013) “The age of Austerity; A Review of Public Expenditures and Adjustment Measures in 181 Countries”, Initiative for Policy Dialogue and the South Centre WP March 2013. 

[ii] SEPE. Observatorio de Ocupaciones 2019. Informe Mercado de Trabajo de las Mujeres Estatal 

[iii] Raymond Torres. Director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas. Varios artículos hablando del multilateralismo frente al bilateralismo actual 

[iv] Observatorio de la OIT. El COVID-19 y el Mundo del Trabajo. Estimaciones actualizadas y análisis. 

[v] Discurso de la presidenta Von der Leyen en la sesión plenaria del Parlamento Europeo sobre el paquete de recuperación de UE 

[vi] Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Austria y Finlandia 

[vii] Como por ejemplo la Plataforma de Impacto de Genero Ya. Documento completo en impactodegeneroya.blogspot.com