8/25/2020

Cuando el capitalismo crea un producto para acabar con su enemigo

María Martín Romero 

Redes de hospitales y clínicas privadas se especializan en la castración y la hormonación infantil. Comunicación y Universidad defienden la mercantilización del cuerpo de la mujer


La mayoría de ustedes que están leyendo estas líneas recordarán, cuando en los años 90 del siglo pasado salieron los primeros teléfonos móviles y la mayoría no teníamos claro su necesidad. Ahora, nadie en el primer mundo imagina la vida sin un teléfono móvil. El sistema capitalista, como sabemos, nos crea necesidades para generar nuevos productos, nuevas industrias y nuevos enganches de consumo. El móvil, internet, era el producto perfecto para individualizarnos, deshumanizarnos y generar ejércitos de humanoides perfectamente adoctrinados, enganchados a una falsa comunicación global absolutamente manipuladora. 


Ahora, en el siglo XXI, el sistema tiene que seguir reinventándose y necesita generar nuevos productos a través de crear nuevas necesidades. Ya tiene el canal de venta perfectamente instalado: Internet-móviles-cerebros adiestrados. A partir de ahí ya han ganado. Pero había que ir más allá; había que dejar inhabilitado al enemigo, fagocitándolo y volviendolo otro producto de consumo. ¿Y cuál era el enemigo para el sistema patriarcal capitalista? La Izquierda y el Feminismo, está claro. Las dos ideologías que pueden crear conciencia social para movilizar al pueblo. Había que crear un producto que fuese un Caballo de Troya para romper y aniquilarlas desde dentro. 

Surgió la postverdad, la posmodernidad y el post feminismo, todo ello edulcorado con corazones, arcoíris, unicornios y mentiras... Una receta perfecta. Medios de comunicación comprados, productoras audiovisuales, industrias farmacéuticas, lobbys puteros, pornos y de cualquier tipo de mercantilización del cuerpo de las mujeres. Universidades, cadenas de hospitales y clínicas privadas especializadas en la castración y hormonación infantil. Adoctrinamiento de la juventud en la secta religiosa queer a base de programas públicos de institutos de estudios de género y másteres de igualdad, asociaciones subvencionadas para impartir talleres (desde infantil) en teorías transgénero y proputeras... 

Toda la comunicación, la cultura, lo moderno, incluso el ámbito académico, podrido por una manzana postmoderna multicolor, delirante y absolutamente capitalista... Ya están aquí... Y se han introducido en el ADN social. La supuesta izquierda lo ha permitido. Han hundido la Izquierda y quieren hundir al Feminismo. Díganme cómo luchamos con tirachinas frente a bombas atómicas